Carta a la Mujer que somos

Hoy que es 8 de Marzo, le quiero escribir al clan, a la tribu. A las amigas, al linaje. Pero también a la “competencia”, a la que he criticado y juzgado, a la que como yo está haciendo lo mejor que puede con las herramientas que tiene a la mano. A la mujer, a la mamá, a la emprendedora, a la trabajadora que cumple horario, a la abuela, a la casada, a la divorciada, a la soltera. A LA MUJER.

Podría sentarme a escribir lo grandes y poderosas que somos, la importancia de amarnos y vernos más allá de lo que el mundo nos ama y nos ve. Que sin nosotros la raza humana estaría extinta (obvio aquí también necesitamos a los amados hombres). Y si. Todo esto es real, pero la verdad hoy quiero escribir este mensaje crudo a la mujer interna que nos habita a todas, no la que mostramos en las reuniones sociales o en un post de Instagram, no la que intentamos vender a los ojos de la sociedad. Sino esa que nos acompaña cada noche y cada mañana al despertarnos. La que tiene mil pensamientos por segundo, la que se tira duro más que los cumplidos que se hace al día. Si, a esa. A ti. A mi.

A la que está llena de inseguridades pero aún así está buscando sentirse mejor con ella misma. A la que está aprendiendo a ser mamá, sabe que tiene amor puro para dar pero se cuestiona todos los días si lo está haciendo bien. A la abuela que quisiera volverlo a hacer con sus nietos y quisiera reparar todo lo que faltó con sus hijos pero se frena porque ahora su rol es otro y apenas lo está conociendo. A la emprendedora que conoce todo su potencial, que sueña en grande pero a la hora de la acción salen todos los letreros llenos de dudas e incertidumbre que la frenan a dar el siguiente paso. A la esposa que qué a veces quisiera explicarle de mil formas al esposo lo que está sintiendo pero mejor guarda silencio porque de pronto parece muy loca, muy empeliculada, muy insegura. A la trabajadora que tiene como prioridad ser su mejor versión y siente que sus logros profesionales la validan pero siente culpa porque aún no ha tenido hijos, porque no los quiere tener, porque teme no encajar en esta sociedad del “deber ser”. A la divorciada, que se está descubriendo en este nuevo estado, que se está conociendo, reconciliándose con ella misma, mirándose de reojo y volviéndose a gustar. A la que hoy está integrando una enfermedad, la que está buscando formas para sanarse, para sanar su corazón. A la que está en el dilema si los hijos o el desarrollo profesional, la que busca el equilibrio, la que quiere hacerlo todo bien, no fallar en nada.

Hemos sido todas en algún momento. O lo seremos. O conocemos a alguien que lo sea. Si pudiéramos vernos en nuestros pensamientos internos, desde adentro. No lo que intentamos ser, o mostrar. Podríamos mirarnos con más compasión, con más amor. Las mujeres estamos hechas de eso, de ingredientes mezclados. Amor y a la vez fuerza. Hoy les quiero hacer este regalo, porque yo he sido muchas de estas facetas de mujer, vestida de empoderamiento, sanando heridas de años para vivir más tranquila y más feliz pero aún en el camino de la vida, todos los días hay miedos, hay inseguridades, está la voz de la incapacidad, la de la comparación, la del no ser suficiente, es que te falta ser más flaca, más segura, más feliz, más abundante, más soñadora, más realizadora, más activa, más inteligente, más sabia, más libre…Más. Más. Más. Y se va la vida en todo lo que nos falta.

Hoy quiero reconocer a la mujer de mil facetas, con todo y sus miedos, sus cuestionamientos, sus comparaciones, sus anhelos, sus “me falta”. Está llena de algo que nadie se lo quita. La capacidad de reinventarse, de amarse, de ponerse ella solita en el pedestal de su propia vida. Si, se que estamos bombardeados de mensajes de ÁMATE, PRIMERO TÚ, EL AMOR PROPIO IS THE NEW BLACK. Pero hoy, miremos el corazón de las demás mujeres, antes de juzgar sus pasos, sus decisiones, lo que están haciendo y lo que no, imaginémonos sus noches y sus despertares, sus pensamientos. Ella también está batallando como tú por ser su mejor versión. Usemos esa energía del juicio, que igual es creadora, para mandarle luz y amor, para que sus sueños se cumplan, para que esté más tranquila, feliz y en paz consigo misma. Estamos apenas entrando a la energía de la SORORIDAD, reconociéndola. Que hoy 8 de marzo sea el comienzo consciente de mandarnos más energía elevada entre las mujeres.

SOMOS UNAS BERRACAS, merecemos escucharlo más de parte de las otras mujeres a las que amamos.

SOMOS HERMOSAS, cada una en su esencia, con su historia y autenticidad.

SOMOS CAPACES DE LOGRAR CUALQUIER COSA QUE NOS PROPONGAMOS, y si nos vemos de corazón a corazón mirando que los miedos que yo tengo son los miedos que tenemos todas, nos llenamos como de una ternura que nos empodera más que la comparación o la superioridad.

LO QUE HEMOS LOGRADO ES ADMIRABLE, así quisiéramos que nos lo reconozcan más, hoy démonos una palmadita en el hombro, mirémonos al espejo y digámonoslo, tirémonos un besito mirándonos a los ojos.

SOMOS MUJERES: creadoras, manifestadoras, soñadoras, multifacéticas, libres, amorosas, exitosas, transformadoras, MERECEDORAS, poderosas, talentosas, compasivas, empoderadas!!!

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